| Foto: Cortesí Alexis Sequini |
Son las 3 de la mañana y la mente no descansa, imágenes aparentemente sin sentido comienzan a tomar forma de manera apresurada en los sueños de Alexis Sequini.
Dormir es para muchos la acción más esperada del día, pues implica el descanso de una larga jornada de trabajo. Para Sequini esto forma parte de una ecuación que dirige su vida, para él implica creatividad e inspiración que podría desembocar en algunas de sus obras.
Luego del estruendoso sonido del despertador, los brazos de Sequini se estiran rápidamente para llegar hasta él, no para apagar la alarma sino para postergarla por 5 o 10 minutos más.
El periodo de vigilia durante esos minutos es aprovechado para que su mente juegue con los elementos más extraordinarios del arte. El Art Nouveau, la onda constructivista, la armonía y el relieve convergen espontáneamente en sus sueños. Al despertar, está listo para empezar a darle forma a alguno de sus proyectos.
Su taller es un poema, revela todo sobre su persona y su forma de trabajar. Lo primero que se divisa al entrar a este son largos mesones llenos de todo tipo de cosas, pinturas, plástico, madera, yeso, pinceles, bolsas, acero, etc.
El taller tiene cuadros, equipo de sonido, uno que otro estante y partes de obras sin terminar. El aire acondicionado está en un cuartico, normalmente Sequini recurre a él cuando el ambiente se torna intolerable y la necesidad de refrescarse surge repentinamente. Esto quiere decir que generalmente sus trabajos se hacen bajo el calor que produce el sol al reflejar sus rayos en el interior del local.
Cigarrillos y cervezas son algunos de sus fieles acompañantes en los momentos de creación. La música no es estrictamente necesaria; sin embargo, la clásica, el jazz, el rock sinfónico y canciones de mezzosopranos se podrían escuchar de fondo mientras su obra va tomando forma.
Su mente es tan volátil que puede empezar con una perspectiva clara de lo que será su obra, y en medio de una pincelada, un ajuste al yeso o una soldadura metálica una idea totalmente diferente puede llegar a colarse de manera tal, que termina siendo plasmada de una u otra forma en su trabajo.
Las energías y la concentración suelen estar puestas en un sólo proyecto hasta que se materialice, aunque esto no implica que su inquieta imaginación deje de buscar nuevas opciones para desarrollar. Las horas de dedicación para lograr un objetivo no tienen límites.
Luego de finalizar la obra, Sequini descansa con el fin de ver que otro sueño lo vuelve a llenar de inspiración para la creación de otra.
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